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Y entonces llegó la Pandemia

  • Foto del escritor: Thunder55@21
    Thunder55@21
  • 10 may 2021
  • 5 Min. de lectura

Febrero 28 del 2020, conferencia semanal con mi jefe, simple y llanamente me informa: “La empresa decidió que tu ciclo ha llegado a su fin, prepara la entrega de tu área para el día 31 de marzo, se comunicará recursos humanos contigo en breve. ¿Tienes alguna pregunta?”. Solo acerté a responderle “enterado, solo que no me agradan las agonías prolongadas, entrego el día 13 de marzo si no tienen inconveniente, mi área está al día y no hay pendientes que resolver, que tenga buena tarde. Fue un gusto colaborar con ustedes”. Así se resumen 22 años y dos meses desde aquel 16 de enero de 1988. Los detalles son lo de menos, el día viernes 13 de Marzo llegué como siempre a la oficina y me encaminé directamente a la oficina de RRHH, ya estaban esperando los abogados. Finiquitamos en menos de 10 minutos y así como aquel 16 de enero llegue sin más que un bolígrafo y muchas ganas de aprender con los nervios de un nuevo reto. Así me retiré, con mi bolígrafo, muchas ganas de aprender y los nervios de un nuevo reto.

Y entonces, llegó la pandemia… Se anunció un estado de emergencia sanitaria mundial que se estimaba duraría 3 meses. Habría cambios de actividades, se establece el Home Office para empleados, cierre de escuelas y comercio, uso de cubrebocas, “Sana Distancia”, lavado constante de manos, uso de gel y soluciones de limpieza para desinfectar todo lo que se toque.

¿Qué hacer?, de inicio, cuidarse siguiendo las indicaciones recordando el tema de Influenza que la OMS aquel abril del 2009 clasificaba como Nivel cinco, posible pandemia. En su tiempo, el entonces presidente Calderón actuó rápidamente cancelando todo: escuelas, comercios, oficinas, eventos y reuniones masivas. Para el 4 de mayo del 2009 se reanudaban actividades con muchos cuidados, pero habíamos superado la crisis. Se habló de conspiraciones, cortinas de humo, mentiras y quién sabe cuántas cosas más; pero al final, no más de 1,000 fallecimientos y un poco más de 72,000 casos confirmados de la famosa H1N1 (o como diría la Maestra Elba Esther “hache ele ene ele”). Pero la vida sigue y tiene compromisos que se deben cumplir, solo que sin trabajo y sin perspectivas mediatas de obtener nuevo empleo por diferentes factores como la edad y la experiencia. Llegó el momento de ser “Emprendedor”, “Esclavo y Patrón”, “trabajador Independiente”, realizar un sueño añejo. Sí, era el momento. Retomé las ideas de tener un lugar para leer pero en físico, sentir el papel en las manos, oler la tinta, jugar los juegos tradicionales de mesa para convivir en familia, amigos, conocidos y disfrutar de un buen café, té, chocolate, tisanas. Y ¿por qué no?, acompañarse con un buen pan dulce o un postre en un ambiente tranquilo. Con música agradable de cualquier estilo, ritmo, género. Al igual que todos los géneros literarios posibles. Al final no es “trabajo”, es un placer atender a la gente y ofrecerles algo diferente para olvidarnos por un momento aunque sea de la pandemia por Coronavirus.

Así surge esta aventura en plena pandemia: “Se-Lecto Café”. Un nuevo lugar para compartir gratos momentos con un juego de mesa, un libro y un buen café. Protocolos establecidos para atención a clientes, limpieza y desinfección de todo, porque no hay que descuidar ningún detalle. Semáforos Rojo, Naranja, Amarillo y Verde se establecen para saber cómo actuar. Catastrófico sería llegar a 60000 fallecimientos; pero no serán tres meses, tal vez un poco más.

Vamos a darle presencia al negocio, que la gente acuda con confianza a un lugar de bajo riesgo, afortunadamente la familia siempre está presente y el negocio arranca con los mejores augurios. La gente está entrando en pánico, no hay gel antibacterial, líquidos de limpieza, cubrebocas. Es una crisis social, emocional y económica que se está acrecentando; pero el negocio al que le tengo fe se mantiene abierto todos los días de 9 a 21 hrs.

La pandemia no me va a vencer, si yo me cuido y cuido a mis clientes saldremos airosos de este problema. Tengo clientes frecuentes que gustan de platicar y como estamos abiertos a cualquier tema, es fácil entrar en charlas amenas de las que sigo aprendiendo y sorprendiéndome. Igual están los clientes que gustan de leer, pero sus propios títulos, encuentran que el lugar es tranquilo y agradable. Los jugadores que se sorprenden de ver un tablero de damas chinas, descubrir los palillos chinos, serpientes y escaleras o la oca, una partida de ajedrez o un rompecabezas, lo simple y clásico.

Ya pasó un año de la declaración de pandemia y ese escenario catastrófico de 60,000 fallecimientos tiene, a estos días de inicio de abril, más de 204,000 fallecimientos y poco más de 2,250,000 casos confirmados. Números que no se toman en serio hasta que se vuelven rostros y nombres de familiares, amigos y conocidos.

Nueve meses de aventura con el negocio abierto todos los días de 9 a 21 hr. Tres meses previos de preparación de instalaciones, capacitación y búsqueda de proveedores para ofrecer calidad a un buen precio. He visto cerrar comercios no solo de mi vecindario, se reportan cierres y pérdidas de empleo a nivel local, estatal, nacional, mundial. Me preguntan si voy a seguir “aguantando”. La respuesta a un año de la declaración de pandemia, de ser un número más de las estadísticas de desempleo, de ser un número más de los “emprendedores” es: “Sí, claro que sigo con este sueño de ofrecer un lugar para compartir a los sobrevivientes de la pandemia, a quienes quieran y gusten de compartir una lectura, un juego, una charla, experiencias hay muchas ya en el tintero de la memoria. Aún hay mucho por descubrir y sin haber experimentado los males de la enfermedad afortunadamente. Soy a un año, sobreviviente de la pandemia”.

La humanidad ha superado muchas pandemias. Las crisis de salud, económicas, políticas, son ciclos que sin una frecuencia específica se repiten generacionalmente. A mi generación la vida le ha dado la oportunidad de observar y experimentar muchos cambios. Como en cada generación pueden identificar igual los avances y retrocesos que les han tocado en su existencia.

Seguramente hay muchas historias de éxito. Seguramente serán más las de sufrimiento y dolor por las pérdidas desde un familiar hasta familias enteras, eso por la parte humana, ni que decir de la económica en este pequeño universo en el que nos movemos los seres humanos simples que deseamos que esta situación pase. Que aprendamos a vivir bajo esto que denominan “la nueva normalidad” y sea dentro de poco solo el recuerdo de un mal momento, que aprendamos a vivir día a día disfrutando el hacer lo que nos gusta y hacer que quienes nos rodean igual estén bien. Acaso sea solo un deseo utópico, pero, al sobrevivir a esta pandemia hasta este momento, a un año, mantengo mi convicción de vivir con intensidad cada día porque no sabemos si seremos un número más.

 
 
 

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